Alimentación Consciente

El pasado martes 15 de julio, nos reunimos en Vita Palermo para hablar sobre “Alimentación Consciente”, junto a José Amuchástegui, miembro de la Comisión Directiva del MAPO, Horacio Clein, Director de Té Heredia, María Calzada, Fundadora de El Rincón Orgánico y María Pronello, Fundadora y Directora de Vita. 

El primer orador fue José Amuchástegui, del MAPO, quien comenzó explicando qué era la producción orgánica. “Se trata de una tecnología de procesos que respeta el medioambiente, cuida los recursos naturales, mantiene y eleva la fertilidad de la tierra en el tiempo, que convive con las plagas y la maleza, de forma equilibrada. Comentó además que están prohibidos los agroquímicos y los organismos genéticamente modificados, por un principio de precaución que hay en la producción orgánica.

Además, para darnos una idea sobre “lo chiquito que es el sector de la producción orgánica”, dio algunas cifras. Mientras que el volumen de exportaciones de la producción orgánica es de 160 mil toneladas y el mercado interno no llega a las mil toneladas, el de la producción tradicional es de 100 millones de toneladas. “Hay mucho por hacer, mucho por crecer”, dijo y comentó que cada vez más gente se interesaba y que se informa y participa de las ferias itinerantes que todos los viernes se realizan en el microcentro y los sábados en distintas zonas de Palermo. “La gente sale de su trabajo en pleno centro y tiene a mano productos orgánicos de todo tipo”, sostuvo el miembro del MAPO.

La segunda expositora fue María Calzada, Fundadora de El Rincón Orgánico, quien habló sobre una amplia variedad de temas. Uno de ellos fue la mala calidad de los alimentos, el consumo moderno y los distintos tipos de epidemias mundiales. Epidemia mundial de obesidad porque una gran parte de la población mundial ingiere diariamente comida chatarra; epidemia mundial de diabetes, epidemia mundial de de celiaquía. “No sé si saben de dónde surge el celiaquismo. Por querer hacer un trigo de mejor producción, de mejor rinde, se hizo un trigo que tiene excesiva cantidad de gluten. Entonces, ahí se produce la crisis en el organismo y tenemos una respuesta en el celiaquismo”, argumentó Calzada, quien también habló del aumento de alergias, y de los “alimentos desnaturalizados”, como los transgénicos, que dicen que son una cosa que no son. Concluyó diciendo que la gente que se alimente de forma orgánica no va a tener problemas de malformaciones, como ya está ocurriendo.

Le siguió el turno a Horacio Clein, Director de Té Heredia, quien habló sobre lo complejo que es el proceso de certificación de un producto orgánico.

“Hay que comprobar la trazabilidad de todo el proceso, que va desde la tierra en donde se plantan las semillas de una planta, hasta la última envasadora que le pone el celofán”, afirmó, y contó que seguir toda esa línea lleva años. Porque todo está controlado, se tienen que seguir ciertas normas y hay que ir verificando punto por punto, y obteniendo la validación de cada uno de los puntos. “Lo cual no lo hace fácil pero así uno sabe que el producto final resulta siendo lo que tiene que ser”.

También explicó que no existe el producto casi orgánico. “Es orgánico o no es orgánico.” Un producto orgánico tiene que tener un certificado que lo avale. “Es como vender en blanco y vender en negro. Lo segundo es más barato, pero se sale del circuito, se sale de la legalidad.”

Terminó contado que en los últimos años se les ha hecho muy difícil conseguir aromáticas orgánicas, porque la “sojalización del país”, ha hecho que muchos productores dejaran de cultivar aromáticas para volcarse a la siembra de soja. Y por eso ellos habían tenido que discontinuar algunas líneas de productos.La última en hablar fue María Pronello, Fundadora y Directora de Vita, el hermoso restaurante vegano de Palermo, donde se desarrolló el encuentro de Green Drinks. María contó que hacía ya más de ocho años que se había convertido al vegetarianismo.  Y que por eso había decidido fundar Vita, para ver si podía contagiar a más gente. Una de las claves de su éxito fue preparar las comidas que a ella le hubiera gustado cuando le gustaba comer mal: tortas, panqueques, licuados, etc. “Por eso en nuestras propuestas tratamos de imitar mucho lo que se llama el comfort food, la comida tradicional, tortas, cupcakes, helados, licuados. Buscamos que una persona que no es vegana ni vegetariana pueda venir acá y ni siquiera darse cuenta de que son alimentos veganos. Y, de hecho, sucede casi todos los días”, aclaró Pronello, quien explicó que aquella era una forma de llegar a la gente como primer paso, hacia un despertar de la conciencia acerca de la alimentación. “Si a una persona que está acostumbrada a comer medialunas con café con leche durante 50 años le decimos: “Hacete vegano, acá tenés 100 gramos de semillas activadas. Es muy difícil que lo haga. Vita es para nosotros una transición hacia una alimentación más saludable, para que las personas puedan ir cumpliendo las etapas necesarias para animarse a hacer un cambio y no ver un abismo”, dijo. Y dio otra de las claves de su éxito: la cuestión está en agregar a la dieta infinidad de alimentos, y no sacar. Hay que agregar, agregar y agregar. Y luego sacar viene como simple consecuencia. Finalizó diciendo que por suerte el veganismo era altamente contagioso. Llamó a los mozos e invitó a todos los presentes a degustar algunas de estas delicias.